domingo, 29 de enero de 2012

Hola de nuevo y Ejercicio Audiovisual

Luego de cierto tiempo de ausencia regreso a este espacio. Ausencia esta provocada por diversos factores, sobre todo el que sucedieran cosas en el "mundo real" que no me dejaban tiempo para plasmar algo acá, y por otro lado cierta falta de ganas de la que no me excuso. El nuevo año viene prometiendo proyectos interesantes por varios frentes, y espero darles batalla con lo que se merecen. En este tiempo también se fueron acumulando algunas cosas en el tintero, que espero ir compartiendo en este lugar.

Por ahora les dejo un video realizado para un ejercicio en el taller de técnica y lenguaje audiovisual que estoy cursando. Es el primero que realizo, muy pequeño y simple, pero espero que lo encuentren simpático. Está hecho a partir de fotografías, editado en el Sony Vegas Pro 8, y el tema musical utilizado es un fragmento de Four o´clock drag interpretado por The Kansas City sex. También agradezco a Mauro que se prestó para algunas fotos!


La sala - Ejercicio Audiovisual from Emilce Fabricio on Vimeo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Pequeñas travesuras

En ocasiones me entrego a esas pequeñas, tontas y maliciosas travesuras intelectualoides, como leer cuentos de Borges (sobre todo en aquellos en los que se nombra a si mismo) con la voz en off de la grandiosa Graciela.

domingo, 9 de octubre de 2011

Pequeño Narciso

Me estoy por bajar del colectivo:

Niño: - ¿Es verdad que cuando yo era chiquito era el más hermoso y más lindo de todos?

Madre: - (Condescendiente) Si...

sábado, 8 de octubre de 2011

Días de estudio

Las temporadas de estudio son ambiguas. Lo primero que siento cuando me percato de que se acerca la fecha de algún examen es... fiaca. Desgano muchas veces acompañado por la súbita inspiración para hacer cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con la materia en cuestión (cosas que, dicho sea de paso, en otras oportunidades generalmente postergo por vagancia). Si logro superar esta primera etapa la siguiente es algo más complicada. Se trata, claro, de nuestro nunca bien ponderado amigo el estrés. 
A veces, en pequeñas dosis, un poco de presión puede servir para bajar a la realidad, poner los pies sobre la tierra, digamos, y de esa manera incentivar el trabajo. No obstante, cuando la ansiedad supera a la capacidad de pensar coherentemente, el resultado es que ya nada logra, literalmente, entrar en la cabeza del estudiando.
Así, cuando me dejo dominar por esta bestia bizantina, no sólo el estudio, sino que mi vida (y a muchas veces, por adhesión, la de mis allegados) se convierte en un suplicio digno del Antiguo Testamento, con ira divina y mujeres golpeándose el pecho incluidas.
Una buena receta para superar esto es encontrar un espacio cómodo, amplio, luminoso y tranquilo; a continuación ordenarlo (importantísimo) e instalarse ahí por el tiempo que sea necesario. Entonces, más allá de los obstáculos que se imponen al comienzo, una vez superado el vértigo inicial (y darme cuenta de que declarar mi ignorancia a los cuatro vientos es menos útil que leer la bibliografía del programa) comienza una fase del estudio que compensa todas las anteriores. Es cebarme unos mates, desplegar libros, papeles y biromes por toda la mesa, y comenzar la tarea de escrutar en los textos, resumirlos, desarmarlos y volverlos a armar; desesperarme a veces; hacer un corte y retomar.
En esos momentos, detenerme un instante y ver el caos que se produjo en la mesa me provoca una sensación de bienestar. Claro que persisten los nervios del examen, las ganas de hacer otras cosas, y no recomiendo este régimen como una rutina diaria, pero cuando los resultados son satisfactorios, o se me ocurre algún chiste absurdo con respecto, por ejemplo, a los borbones, que nadie más entendería sin el encierro diario en los libros de los últimos días, la sensación que queda es la de haber pasado por una mini-cruzada, y sólo por eso vale la pena.
De todas formas, por suerte, ya estoy de vuelta en mí.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Dudas y certidumbres

Hoy me dí una ducha larga, para aclarar la cabeza y las ideas. Lo bueno es que ya se lo que voy a cocinar esta noche. Sin embargo, todavía no se lo que quiero ser cuando sea grande.
Tendré que empezar a darme duchas mas largas, o conseguir una bañera.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Otra pequeña reflexión utópica

Ser feliz significa abandonar un poco la realidad. En un mundo de realidad absoluta no hay lugar para la utopía. Esta significa creer en otro mundo, donde las circunstancias y las personas son, no sólo mejores, sino ideales. Es decir, un mundo donde la felicidad es posible. Claro que en la vida real la felicidad plena y eterna no existe, por eso es necesario abandonarla y sentirnos en un mundo de utopía realizada. Así al menos entiendo yo eso de "ser feliz cada día con las cosas simples", teñir a la realidad de esa utopía, y de esa manera otorgarle sentido.

sábado, 18 de junio de 2011

Machismo

A grandes rasgos, el machismo concibe a la mujer en dos formas fundamentales, que si bien difieren en algunos aspectos, tienen una orientación similar. Por un lado se muestra a la mujer como un ente maligno, dañino para la comunidad masculina en general; ejemplos de esto, no por renombrados menos efectivos, son Pandora y Eva. Es decir, aquí la mujer es concebida como un ser vil. Por otro lado, de esta primera caracterización, deriva una segunda: quizá debido a la necesidad de compensar esta inquina debe velar por la seguridad y bienestar del hombre, asegurando su comodidad y su placer, y entonces, ya sea como abnegada ama de casa o en las publicidades de axe, adquiere la forma de un objeto servil. 
La observación a simple vista de las similitudes gramaticales dan cuenta de que quizá no es tan diferente una idea de la otra.

jueves, 16 de junio de 2011

Micro-odisea de un jueves a la noche

Y así, tapada hasta las orejas con su cuellera roja, con el corazón dispuesto a enfrentar los avatares del destino, muerta de sueño y de frío, alzó su puño izquierdo al viento y, al grito de "¡Viva la República Libre de Irlanda!", montó en su bicicleta para emprender la travesía bajo las "finas estocadas" de la garúa otoñal que finalmente la llevaría al refugio de su hogar, donde descansaría entre la tibieza de sus sábanas, con la esperanza de poderse levantar temprano al día siguiente a pesar del hipnotizador sonido de la lluvia cayendo sobre el techo de chapas.

martes, 7 de junio de 2011

Y acá sigo pensando qué pensar en el laberinto de un infinito pensamiento sin finalidad... Para estos casos se sugiere estufa, un buen libro y un tazón de te en hebras, o, quizá, fernet con papas fritas.

viernes, 22 de abril de 2011

Pirulines bebop

Y justo cuando pensaba en comenzar a jactarme de que nada mas podrá ser sorprendente e innovador en la asepsia intoxicante del mundo moderno, algo en que no había reparado nunca antes se me hace evidente de repente.
Resulta que estamos tomando mates en el parque Scalabrini Ortiz, actividad que practico con devoto ameteurismo, cuando uno de esos personajes tan típicos de nuestra geografía urbana se va acercando paulatinamente en su clásica bicicleta y haciendo sonar una corneta inconfundible. Se trata, claro, del churrero, infaltable en barrios y parques de la ciudad, sobre todo en tardes nubladas de otoño e invierno.
Sin dudas que desde chica los conozco. Pero esta vez se me hizo presente, como una revelación, un elemento nuevo: el sonar de la corneta no era el llano resultado de un soplido potente pero estéril, sino que estaba impregnado de una creatividad propia y única, de diferentes matices y ritmos, con aires de jazz. 
Esta primera vez el hecho llamo mi atención y lo consideré pintoresco, aunque no pensé que fuera mas que un fenómeno aislado. Sin embargo eso estaba lejos de ser cierto. La verdad es que desde entonces no dejo de escuchar a los churreros-jazzistas esparciendo el sonido de sus distintivas cornetas por la ciudad. Cada uno tiene su toque particular. Y a veces, en mágicos momentos del devenir, cuando dos de ellos se cruzan comienza una improvisación dual, un diálogo de sus cornetas detenido en esos breves segundos que transitan en cercanía.
No se si volveré a escuchar a los churreros-jazzistas. Pero estoy segura de que nunca dejaré de pensar en sus rítmicas melodías cada vez que esté lloviznando, prepare mates, y escuche con atención esperando que pase algunos de esos Louis Armstrong en bicicleta y delantal blanco.