viernes, 23 de julio de 2010

Catalogando

Habemos dos clases de personas: las que escriben "kiosco" y las que escriben "quiosco". Yo pertenesco a la segunda. Consideraciones socio-patolo-psicológicas al respecto, a criterio de Ud.

domingo, 18 de julio de 2010

Instrucciones para deprimirse

Circunstancias de mi propia neurosis me llevan a plasmar la experiencia en un textito escrito al estilo de las "instrucciones" del genial Julio Cortázar. Obviamente sin pretender llegarle a los talones. Con ustedes las...

Instrucciones para deprimirse
  
En primer lugar intente hacer algo. Cualquier tarea de la que se trate, por pequeña que sea, estará bien. (En este sentido es preciso tener en cuenta que cuanta menor complejidad requiera para su realización será de mayor eficacia el método depresivo, ya que frente a trabajos elaborados se tienden a poner excusas del tipo “hice lo mejor posible”).
Ahora que ya ha establecido un objetivo elija el camino mas intrincado, inusual e innecesariamente rompecocos para alcanzarlo. Por ejemplo: para llegar a la mitad de “4” partimos de que es un número par, clasificamos a todos estos según sus posibles divisores y múltiplos, hacemos varias listas que los relacionen… Como ustedes podrán observar esto no nos lleva a nada.
Una vez que hemos conseguido “no llegar a nada” con el sistema elegido, desandamos el camino, observándolo y analizándolo detenidamente. Lo importante en este caso es darse cuenta de que podríamos haberlo hecho mejor, por un lado, y por otro de que no hay manera de recuperar el tiempo perdido ya que el resultado es desastroso.
Con esto tenemos el autoestima al punto justo. Resta agregar un poco de autocompasión, disciplina que se logra con un poco de práctica y al tiempo sale espontáneamente. Si tiene alguien cerca que sepa hacer leña del árbol caído, tanto mejor, logrará una depresión plena y satisfactoria.
Para mejores resultados siempre se puede intentar comparar la propia vida con la ajena, que con un poco de voluntad parecerá cien veces mejor el pasto del otro lado de la cerca que el propio.
De los errores se aprende... a errar mejor!

jueves, 15 de julio de 2010

Feeling good

Si, sintiéndome bien, ¿porqué no?
Feliz, tranquila, armónica con el mundo.
Puede pasar mucho, pero esto es algo que experimento ahora con mucha vehemencia, que quiero integrar a lo que soy. Me voy a seguir cabreando por cualquier cosa como siempre; voy a llorar por estupideces para después darme cuenta de lo ridícula que soy y no poder parar. Sin embargo esta sensación que hoy tengo -a pesar del frío, de los parciales y los trabajos prácticos pendientes, de las cuotas atrasadas, de todos los etcéteras mundanos y feroces- no me la quitará nada ni nadie, porque es mía, es parte de mí, de lo que soy, me constituye.
Hay una persona que es muy importante en todo esto, desde luego, que hoy también ya forma parte de mi y no dejará de hacerlo a pesar del rumbo que en un futuro tomen nuestras vidas, sea cual sea. Él sabe quién es, y los que nos conocen también. Y él es tan relevante en este sentirme-bien, no sólo por tantos momentos maravillosos que me ha brindado, sino también por ser ese Otro que todos necesitamos, e involuntariamente ayudarme día a día a verme (conocerme, percibirme,conectarme) mejor a mí misma. Porque si bien siempre vemos el mundo desde nuestro propio lugar en el, es muy difícil vernos a nosotros mismos en ese mundo. Hay multiplicidad de caminos para intentarlo (de hecho busqué muchos y no dejaré de hacerlo), pero a mí, para alcanzar a vislumbrar una ínfima parte de mí misma, me sirvió como nada estar a su lado.
Simplemente, por caminar juntos, te doy las gracias.
No me senté a escribir con la intención de que fuera tan solemne como salió, de hecho ni siquiera me senté a escribir, simplemente comencé a pulsar las letras sobre el teclado y esto fue lo que surgió. Pero si lo siento así no veo razón para no compartirlo. Hoy me siento plena; mañana no se que se me deparará, pero el recuerdo de esta plenitud seguro que va a ayudar.

viernes, 2 de julio de 2010

Receta

Los días de humedad son para escuchar a los Redondos. Sírvase de acompañarse con mates/cerveza y buen@s amig@s. Agregue sal y pimienta a gusto.

jueves, 1 de julio de 2010

Un pacto

Dos semanas.
No es la panacea de la libertad, pero que al menos sirvan de tiempo de recambio, acomodación, reflexión; regreso de la vorágine de la cotidianeidad hacia mi misma.
Al respecto de la libertad, construirla a partir de esa intimidad con el propio ser e imponerla como modo de vida, cueste lo que cueste -si no me come primero el monstruo del día a día.

viernes, 11 de junio de 2010

Intelgencia artifical

No se si pasará con otros servidores, pero definitivamente mi Firefox está empezando a cobrar vida propia. De las trece pestañas que tengo abiertas parece que una se coló, porque de golpe está abierto el sitio de Página 12 en esta nota. Cosa rara, che...

lunes, 7 de junio de 2010

Historia de Taxi o The fast and the furious

Bueno, en si no era un taxi, sino un remisse de dudosa legitimidad, aunque el coche era de un modelo nuevito y estaba en buen estado.

Arribé al mismo a las 6.45 (a.m) del día domingo. Por los motivos arriba mencionados me senté en el asiento delantero del acompañante, cargando un par de bolsos a upa. Durante las primeras diez o quince cuadras todo transcurrió en una aparente normalidad. "Está fresco che..." "Si, se viene el invierno nomás." El clima, algún comentario urbanístico ("Esta calle está cada vez peor"), quizá algo de fútbol (yo me abstengo, mi conocimiento es escaso en dicha área), una persona razonable y que aprecie su vida no saldrá de estos tópicos a tratar con el taxista; se puede hablar de política o de "la calle" si a uno no le molesta que en cualquier momento resuene un "hay que matarlos a todos" (de estos temas también me abstengo, entonces).

Estaba pensando en continuar con un agudisimo comentario, tal como "Hoy a la mañana no hacía tanto frío, igual", cuando al entrar en una avenida el auto acelera y se coloca detrás de otro, separado por unos escasos diez centímetros de distancia. Recordando las recomendaciones de mi dentista, hice lo posible por no apretar los dientes. No uno ni dos, sino tres bocinazos son los que suenan antes de que el auto nos dé paso.
Como la cosa mas normal del mundo transcurren algunos minutos, en los que el acelerador es pisado a fondo y yo empiezo a tener un leve sentimiento de intranquilidad. Este no llega a desarrollarse del todos, porque entramos al carril del medio de un boulevard y la situación se repite, con algún bocinazo mas y refunfuños del chofer. Cuando el auto que tenemos delante nos da paso, el buen hombre se explica: 

- ¿Sabés porqué hago esto? Este es el carril rápido, y ese de ahí está papando moscas ¡si quiere boludear que lo haga en el carril de al lado que es lento! No saben manejar...
- Claro...
- ¡Por estos tipos pasan las cosas, andan chupados!
- Si, esta es la peor hora - interpela la diplomática, que si de salvar la vida se trata hasta se da el lujo de interaccionar con otros seres humanos - Hace un rato, en Catamarca y Salta vimos un choque, un tipo se dió de trompa contra un árbol...
- ¡Uh! ¡Contra un árbol! Te das cuenta, van reloco'... - y tras un lapso en que se habrá estado refugiando en su profunda sabiduría - ¡Ojo! Yo voy rápido pero manejo bien, tengo reflejos.
- Si.. - O.o 

Convengamos en que de decir eso a decir "¡Ojo! Mirá que yo me tomo una botella de escocés y alguna raya pero después manejo con agilidad de chita, con las manos atadas a la espalda y los pies en el volante usando borcegos!", a decir eso, digo, hay un paso.

- ¿Y vos empezaste muy temprano hoy? - interpelo con un hilo de voz bien disimulado.
- Y... A las seis mas o menos... ¡No! Qué digo a las seis, a las doce arranqué al mediodía... Ya estoy reventado.
- ¡Ah! ¿Ya terminás entonces?
- SEE! Te llevo a vos y me voy a mi casa.

Todo pareció mas sosegado por algunas cuadras, debido tal vez a la ausencia de vehículos cercanos al remisse.
Pero al pasar frente a un supermercado, descubro una nueva faceta de nuestro amigo:

- ¿Eso es un supermercado? ¡Un telo parece! JAJAJAJA

Quizá las luces rojas le den un aire, pero creanme, estar sentada en un auto con un conductor psicópata y que de pronto mencione la palabra telo puede llegar a ser escalofriante. 
En estos momentos yo estaba considerando si sería mejor ponerme el cinturón de seguridad en caso de un choque o bien no ponérmelo en caso de que fuera necesario salir huyendo a toda prisa. Pero no pude continuar en tan elevadas dubitaciones, pues me desconcentró un sonido, cuya onomatopeya podría traducirse como "Pshsss". Ya, lector@, habrás descubierto que se trata del inconfundible ruidito de una pritty limón de litro y medio al ser destapada, la cual el chofer sacó de algún escondite recóndito o creó por generación espontánea. 

- ¿Sabés porqué tomo esto? - siempre empezando las frases con un "sabés", el tachero es transmisor de cultura, che - Porque es asquerosita todo el tiempo. La coca empieza rica pero después se calienta se pone horrible. En cambio esta es asquerosita siempre. JAJAJAJA - Buen punto
 - Jaja - tick nervioso - ja...

Bueno, a unas seis o siete cuadras está mi casa, así que ya nada más puede ocurrir. Aunque acaba de sonar mi teléfono con un mensaje de mi novio.
- ¿Quién es, tu novio? ¿Vas para la casa ahora?
- No de ahí vengo - porqué le doy información personal, no lo sé - voy para mi casa ahora. El me escribió para saber si llegué bien - miento, con la idea de que es una especie de seguro de vida. Demasiado cine.
-JAJAJAJA Decile, no, me secuestró el remissero y me fui a un telo con el. JAJAJA
-jej.. - tick tick tick

No se si será el hecho de que haya estado manejando estimulado a base de pritty durante 18 horas, pero este señor dijo la palabra telo dos veces en un lapso de quince minutos, lo cual hizo que yo me deslizara sutilmente hasta la puerta, quedando todo mi cuerpo amontonado en un tercio del asiento.

Ahí nomás, por suerte, llegamos a mi casa. Le pagué y baje como alma que lleva el diablo.

Lástima que no le pregunte el nombre, me estaba empezando a caer bien...

martes, 25 de mayo de 2010

Contaminación Mental

Me comenzó a suceder hace cerca de tres o cuatro años atrás, cuando por haber ingresado en la facultad empecé a realizar viajes de alrededor de una hora en colectivo dos veces al día, diariamente. Llegada a una gran avenida son cada vez más los carteles publicitarios que aparecen a un costado y al otro de la calle; es lo único que quien viaja en el colectivo puede ver. Después de un cierto tiempo me resultó enfermizo: estar sentada y aburrida, obligada a ver cartelitos pasar, durante cuarenta minutos, llegó a ser intolerable. Así que atiné a inventar estrategias para zafarme de la tortura: mirar al cielo, leer, escuchar música, dormir, prestarle atención a l@s demás pasajer@s. No es un fenómeno poco conocido, se trata de la contaminación visual, que Wikipedia describe así. De hecho, dice que 
La cartelería publicitaria es el agente más notorio por su impacto inmediato, creando una sobreestimulación en el ser humano mediante la información indiscriminada, y los múltiples mensajes que invaden la mirada. Así el hombre percibe un ambiente caótico y de confusión que lo excita y estimula, provocándole una ansiedad momentánea mientras dura el estímulo.
No es sólo eso. Hay montones de lugares que al cabo de un rato de estar ahí producen una sención de  encierro y aturdimiento, como los "shoppings". (Leí por algún lado que están arquitectonicamente diseñados para generar ese efecto y que la gente compré más; no se la veracidad de ese dato y ni siquiera me acuerdo de donde lo saqué.)
Pero lo que cada vez me resulta mas y mas intolerable es el aturdimiento mental que provoca un simple programa de televisión. No soy de esas personas que odian la tecnología y los medios de comunicación; todo lo contrario, creo que son grandes y poderosas herramientas, si están bien utilizadas. Sin embargo no lo están.
Simplemente me cansé de que todo el día esté o el maldito aparato, o los cartelitos, o la gente que repite (y se cree) como idiota todo lo que la caja boba le dictamina desde su púlpito sagrado, diciendome qué tengo que hacer. Estoy harta de que algo intente distraerme con frivolidades de lo que realmente me importa y quiero hacer y yo se lo permita. Si, se lo permito: me he pasado tardes enteras "sin nada que hacer", mirando un programa tras otro, o sentada frente a esta pantalla en la que estoy escribiendo ahora, perdiendo precioso tiempo de vida (cientos de horas, me daría miedo hacer la cuenta si pudiera), simplemente llenandome de la basura que regalan - pero a la larga cobran caro. Cuanto mas consumo estas cosas menos lúcida y capaz me siento, mientras que después de un par de días de "desintoxicación" vuelvo a ser la de antes.
Ya se, me van a decir que se me fue la mano, que es un planteo exageradamente anarco y pasado de moda, que me paresco a Violencia Rivas. Pero lo que digo es simple: ¿porqué, dado el hecho de que los medios de comunicación sean cosas con las que convivimos a diario, siendo la mayor fuente de información y formación del individuo (mas allá de las funciones de adoctrinamiento social que cumplen), no puedo elegir qué ver, cómo y dónde hacerlo? A mucha gente le ofende incluso cuando digo "si no te gusta lo que hay, apagá la tele", como si fuera algo impensable. La respuesta suele ser "pero si no la veo, ¿qué hago?". Creo que  si para la RAE una definición de esclavitud es "sujeción excesiva por la cual se ve sometida una persona a otra, o a un trabajo u obligación", eso califica, y mucho.
Tan sólo apelo a que no sigamos delegando (regalando) nuestra capacidad intelectual, lo único que nos hace humanos y nos posibilita cualquier anhelo de libertad, el don del pensamiento racional. Requiere, principalmente, voluntad.

lunes, 3 de mayo de 2010

Chochina

- Ma... Las nenas hacen pis sentadas...
- Si
- ¿Y qué hacen con la chochina?
- (...)
- Ma... ¿Y por donde hacen caca las nenas?
- ¡Por la cola, como todo el mundo!
- ¡Ah! ¡Yo creía que hacían por la chochina!

 (Fragmento de conversación escuchado en el vestuario de un club.)

Ternura por esto... Me estoy poniendo vieja. (¡La pucha!)