miércoles, 12 de junio de 2013

Más simple

Muchas veces, durante mi infancia y mi adolescencia, intenté llevar un diario íntimo, cosa que no considero haber logrado satisfactoriamente. En la mayoría de los casos creo que si encontrara uno lo quemaría. No obstante, recuerdo uno de cuando era bien chiquita (¿seis años?). Cada día empezaba escribiendo: "Querido Diario: hoy fue el mejor día de mi vida." 
No se como esa criaturita despreocupada se transformo en la persona neurótica y pesimista de hoy en día, pero supongo que si algo queda sería bueno rescatarlo. Porque ni toda la filosofía zen explica con más claridad que esas palabras el hecho de que cada día merece ser vivido de la manera más feliz posible. Tal vez una alguien adulto diría que es mas complicado que eso; en nombre de la yo-de-seis-años estoy obligada a decir: es así de simple.

martes, 11 de junio de 2013

No se me cae una

diarioentrance.blogspot.com

Es así nomás, por más fuerza que hago no se me cae una sola idea. Es cierto que hay que dejar que las cosas fluyan, uno de esos lugares comunes que resultan ciertos. Lamentablemente mi cabeza está sufriendo una sequía intelectual que por más que la exprima ni materia gris sale. ¿No podrían inventar unas pastillitas de creatividad? Sospecho, sin embargo, que cuanto más me obsesione con la "idea" (cuac) peor será. La presente muestra de patetiquismo escriturario, anoche en el colectivo.

domingo, 9 de junio de 2013

Lluvia fría



Se sabe que los días de lluvia me pueden. Este pequeño video lo hice a modo de ejercicio, espero que refleje un poco como me hacen sentir.

Vivir en el pasado (microcuento)

Un par de veces se sometió a sesiones de hipnosis y regresión; como le gustó el clima un buen día se quedó a vivir en su vida pasada.

Ideas van, ideas vienen

La física aplicada a las ideas no existe. Por ejemplo, a veces siento que cuantas más cosas meto en mi cabeza más vaciá está. Por el contrario, cuando saco una idea es como si un millón más surgieran. Es como ese truco de magia en que se saca del puño cerrado un pañuelo encadenado a otro y a otro y a otro... Pero por otro lado creo que es imposible tener ideas sin una "bibliografía" de base, es decir, sin un montón de otros conocimientos y experiencias vinculados a lo que querés hacer. Si, no creo en esos escritores cuyo mérito es no haber leído nada. Un escritor tiene que leer, así como un cineasta tiene que mirar mucho cine, un pintor conocer de bellas artes, etcétera. Y además cualquier artista tiene que vivir, experimentar la vida, prestar atención a lo que pasa a su alrededor, a las demás personas, a si mismo.
Una vez que vivir prestando atención y aprendiendo de todo se hace costumbre, el reto es cuestión de ganarle a la vagancia y ponerse a dejar volar la cabeza.

viernes, 7 de junio de 2013

En caso de ser lunes utilice esta entrada

Levante las persianas. Encienda la radio en una emisora agradable. Haga la cama. Tome la pila de ropa enredada sobre la silla y dóblela. Barra el piso. Salga a caminar. Dese una ducha. ¡Felicitaciones! Usted vuelve a parecerse a una persona, con sentimientos, ganas de vivir y de hacer cosas.


viernes, 21 de diciembre de 2012

Reflexiones de fin de año (a mi pesar)

Bueno, estas fechas me ponen melanco-trágica. Creo que es irónico que alguien que siempre despreció los gestos cursis, lo muy sobrecargado de sentimentalismo barato y fácil, caiga en esto de bajonearse para las fiestas. Pero no lo puedo evitar. Así que hago balances, lloriqueo saludos, armo el arbolito. 
Así que muy a mi pesar, acá van algunas reflexiones sobre lo que pasa en este momento de mi vida.
Estoy muy aliviada de que este año 2012 ya se termine, me trajo una pálida tras otra, hubo mucha muerte rondando, y dejó cicatrices. Tuve que enfrentarme a ese miedo primigenio que todos tenemos y siempre evitamos, pero creo que me sirvió para darme cuenta de algunas cosas, y para recordarme que la vida merece ser vivida, que debo tomar las riendas de mi propia vida. Me motivo también a afianzar los lazos que tengo con la gente que me rodea, al menos a intentarlo, yo tan retraída siempre. No digo que todo esto lo haya logrado, pero al menos sirvió para poner estos temas sobre el tapete. No son novedades ni cosas demasiado sabias, pero para mi son fuertes guías y a veces es necesario recordarlas, cuando se nubla el panorama. Sin dudas la muerte es el mejor cable a tierra, aunque un poco duro.
Ahora de a  poco las heridas van sanando. Por suerte tengo muchos afectos, y tengo un amor que me acompaña en todas, esos son buenos cicatrizantes. Por lo pronto (y después de tantos años de análisis debo decir que me resulta sintomático) trato de ponerle un freno a la cercanía de la muerte haciendo proyectos. Tengo ganas de hacer cosas nuevas a eso le voy a dedicar gran parte de  mis energías. Esta cuestión se relaciona con la progresiva toma de consciencia de que yo misma puedo dirigir mi vida. Es lo que creo que significa la libertad hoy por hoy para mi: fijarme las propias metas, rendir cuentas sólo a lo que me interesa (y a quién me interesa). Creo que he crecido un poco más, soy capaz de asumir que quiero (que necesito) dedicarme a alguna actividad creativa, algo de lo que renegué durante un tiempo. De asumir también que no tengo que atarme a mis propias estructuras, y que sumar cosas nuevas no implica necesariamente abandonar lo viejo. Pero esas son todas hipótesis, cuya etapa de comprobación recién está comenzando. En el medio me propongo una vacaciones, hacer cosas distintas a las de siempre, jugar un poco con lo que podría ser.
Así que así estoy. Haciendo balances. Si sigo a este paso lo próximo va a ser publicar fotos de cachorritos con frases melosas y mandar cadenas de mail de san expedito. Hasta que las fiestas pasen, al menos!

lunes, 8 de octubre de 2012

Pervivencia de las cosas

Ahí está la copa rota, el mantel arrugado, la campera descuidadamente arrojada sobre la silla y las botas todavía embarradas. Ahí están las cosas, como un terrible testimonio de la víspera; la incuestionable prueba final de que el pasado viene tras nosotros como una pesada carga imposible de abandonar, de evadir, de ignorar. Las cosas, que nos atan a la palabra que no debería haber sido dicha, a la boca que no debería haber sido besada, al sueño que no debería haber sido abandonado, a todas nuestras pequeñas y miserables culpas humanas. A todo eso que se había borrado con la noche y que reaparece con la brutalidad de la mañana siguiente, encadenado a la evidencia incuestionable de las cosas.

lunes, 1 de octubre de 2012

Olor.
Sonido.
Imagen.
Agua 
que cae lento.
Lluvia 
que moja 
con su cuerpo otros cuerpos.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Palabras y voces


A veces la piba dice que tiene ganas de escribir. Agarra hoja y birome, o teclado (como ahora), que no da igual pero varía según el caso, y se pone a borronear lo que le vaya saliendo. Dice que le gusta jugar con las palabras, que el contenido es fundamental pero que no hay que descuidar la forma, la estética, porque es lo que va a hacer que quien lea reciba el mensaje de tal o cual manera. Eso es lo que le gusta tanto de Cortázar (o de Borges, o de Arlt, o de Poe o de cualquier otro que admire, pero sobre todo de Cortázar que es su amor etéreo y eterno) porque cada cosa que escriba es inconfundible, es como si te estuviera hablando directamente. Porque el estilo es como el timbre de la voz; aunque dos cantantes, del mismo registro, entonen la misma nota con una perfección técnica similar, ahí va a estar el timbre, el color de cada voz marcando la sutil diferencia. Y claro, hay voces que se recuerdan mucho más que otras, que saben transmitir el mensaje de una manera particular y que llega a lo profundo de la sensibilidad de quien escucha. El timbre de las personas cercanas no se olvida nunca, y cada vez que lee a Cortázar la piba siente que se está reencontrando con un viejo amigo, que le habla de cerca en la mesa de un bar, con esa voz siempre tan linda y que llega al alma. En este momento es cuando se da cuenta que se fue por las ramas, y que empezó pensando en escribir y terminó hablando de voces y de lectores. Y de Cortázar, dale con Cortázar.