Ahí está la copa rota, el mantel arrugado, la campera
descuidadamente arrojada sobre la silla y las botas todavía embarradas. Ahí
están las cosas, como un terrible testimonio de la víspera; la incuestionable
prueba final de que el pasado viene tras nosotros como una pesada carga
imposible de abandonar, de evadir, de ignorar. Las cosas, que nos atan a la
palabra que no debería haber sido dicha, a la boca que no debería haber sido
besada, al sueño que no debería haber sido abandonado, a todas nuestras
pequeñas y miserables culpas humanas. A todo eso que se había borrado con la
noche y que reaparece con la brutalidad de la mañana siguiente, encadenado a la
evidencia incuestionable de las cosas.
lunes, 8 de octubre de 2012
lunes, 1 de octubre de 2012
viernes, 28 de septiembre de 2012
Palabras y voces
A veces la piba dice que tiene ganas de escribir. Agarra
hoja y birome, o teclado (como ahora), que no da igual pero varía según el
caso, y se pone a borronear lo que le vaya saliendo. Dice que le gusta jugar
con las palabras, que el contenido es fundamental pero que no hay que descuidar
la forma, la estética, porque es lo que va a hacer que quien lea reciba el
mensaje de tal o cual manera. Eso es lo que le gusta tanto de Cortázar (o de
Borges, o de Arlt, o de Poe o de cualquier otro que admire, pero sobre todo de Cortázar que es su amor etéreo y eterno)
porque cada cosa que escriba es inconfundible, es como si te estuviera hablando
directamente. Porque el estilo es como el timbre de la voz; aunque dos
cantantes, del mismo registro, entonen la misma nota con una perfección técnica
similar, ahí va a estar el timbre, el color de cada voz marcando la sutil
diferencia. Y claro, hay voces que se recuerdan mucho más que otras, que saben
transmitir el mensaje de una manera particular y que llega a lo profundo de la sensibilidad
de quien escucha. El timbre de las personas cercanas no se olvida nunca, y cada
vez que lee a Cortázar la piba siente que se está reencontrando con un viejo
amigo, que le habla de cerca en la mesa de un bar, con esa voz siempre tan
linda y que llega al alma. En este momento es cuando se da cuenta que se fue
por las ramas, y que empezó pensando en escribir y terminó hablando de voces y
de lectores. Y de Cortázar, dale con Cortázar.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Estar bien
Ayer a la noche estaba regresando a mi casa y me dí cuenta de que me sentía bien conmigo misma, en esa caminata solitaria, desafiando un fresco primaveral, entre las luces amarillentas del alumbrado publico. Había pasado un fin de semana bastante movido, rodeada de gente y de situaciones que a pesar de no ser espectaculares ni nada fuera de lo común me dieron muchas satisfacciones. Pensando en que siempre se habla de que "hay que estar bien con uno mismo" descubrí que no habría podido sentirme así sin toda esa compañía, sin la gente a mi alrededor, sin un poquito de trabajo y esfuerzo... En definitiva, que no me es posible estar bien conmigo misma sin estar bien con las personas que me rodean (con las que quiero y me importan, claro) y con el mundo en que habito.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Nunca un mail
Dolores de cabeza, de espalda, cuello, garganta, columna... Lo malo de cuando el cuerpo te avisa que tenés que mejorar algo en tu vida, es que siempre llama por cobrar.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Me puse la gorra
Cómo me gusta la gente que todavía usa mayúsculas donde debería haber mayúsculas. Los que ponen acentos (aunque a mi los me cuestan un poco). Los que colocan los signos de admiración e interrogación por delante y detrás. Quienes redactan con cohesión y coherencia; no abrevian las palabras donde no es necesario; saben utilizar pronombres; poseen amplitud de vocabulario; no le tienen miedo al diccionario.
No es por una cuestión de purismo, simplemente creo que quien maneja mejor el lenguaje se puede expresar mejor, no sólo literariamente, sino en cualquier ámbito de la vida. De todas formas, claro que importa el contenido, si este vale la pena un defecto técnico pasa inadvertido. La cuestión, creo, es que algo bien escrito produce una sensación de bienestar tanto en quien escribe como en quien lee.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Primavera
Tanto tiempo fue mi garganta como una rama seca, desprendida de un tronco sin salvia, sin alma. Y hoy florecí de palabras.
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