domingo, 12 de septiembre de 2010

Agua sobre la tierra

Se va instalando paulatina, subrepticiamente, paso a paso; y sin embargo no se deja ver llegar. No la sospechamos y, si lo hiciéramos, el calor, el sol, el cielo despejado nos disuadirían inmediatamente de nuestras suspicacias.
De pronto, evidentemente pero sin que nos percatemos del momento crucial, algo cambia: el reflejo del sol es mas plateado, el viento sopla mas salvajemente. Unas cuantas gotas, a veces pocas y pesadas, otras ligeras y abundantes, se precipitan en tandas esporádicas que poco a poco ganan continuidad, y se confirma lo autoanunciado: la tormenta de primavera está comenzando a caer.
No obstante el cambio va más allá de todo esto. En efecto, hay un aura de misterio y un extrañamiento, una desnaturalización de todas las cosas. Es como si esa luz grisácea que ha inundado el mundo transformara la propia escencia de los seres. 
Todo resulta apacible y a la vez salvaje, por momentos violentamente sublime, como una revolución. 
Esto no es mas que un anuncio, un preludio. Acaba la obertura y el primer trueno sonará, dando lugar a la epicidad de la tormenta.
Pronto escampará; las cosas recuperarán su color, su apariencia cotidiana, todo volverá a la normalidad. Pero, por algunas horas, la naturaleza llegó pisando firme a imponerse sobre la ciudad profana para recordarle la verdadera condición de la vida, lo precario de la raza humana y la inmensidad del universo.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Dubitaciones en apatía

Días inciertos, tan llenos de ese vacío enorme que deja el cansancio de manejar un porvenir. Así ando, tratando (a veces, pienso, tan vanamente) de que las cosas salgan un poquito bien, de volver a disfrutar un poco como antes, sin la carga terrible de lo cotidiano. Pero a veces no se gana; una queda tan atropellada por todo lo de afuera que no ve lo de adentro. Entonces no se puede crear nada, se tiene la impresión de que todo lo que se haga va a salir mal, de que se está en un camino cerrado, o peor aún, de que ya no se puede caminar mas, ya no hay lugar hacia donde ir.
Eso que antes tanto te gustaba hoy se convierte en una compromiso insulso, no hay amor por lo que se hace, se cumplen las obligaciones pero no se hace nada, no hay entusiasmo, y una queda con la sensación de que siempre está esperando por vivir la Verdadera Vida, mientras que la actualidad es una suerte de "edad media" sosa, repetitiva y agotadora que hay que superar cuanto antes.
Esto es, por supuesto, una melancolía temporal, que acomete por momentos, y sobre todo en estas épocas agitadas del año. Una es consciente de que las nociones de éxito y fracaso son tan relativas como las metas a las cuales se las aplica. La vida, como todo viaje, tiene sus altibajos, y a veces escasean las provisiones mas que otras.
Hay otras "cosas", que no son por obligación, y que ayudan para escapar de esa sensación de vida-no-vivida. En mi caso estos salvavidas son sobre todo los que tienen que ver con las relaciones humanas, la gente con la que me rodeo y que constituye un cable a tierra (por lugar común que sea la idea la considero válida y cierta). Y por supuesto esta esa persona que hace que en su presencia nada de lo escrito tenga sentido, ya que me llena de una felicidad indescriptible...
No se puede hacer otra cosa que seguir adelante, hacer que valga la pena el camino recorrido.

sábado, 28 de agosto de 2010

Curiosas consecuencias de intentar estudiar un sábado a la tarde

Me acerco resignada pero decididamente al escritorio para leer alguito de Argentina I, pero soy brutalmente repelida en cuanto tomo posesión de la silla; acto seguido comienzo a sentirme invadida por una sensación de mortal apatía. Me pinto las uñas, reviso el facebook, y todo vuelve a empezar. 
Necesito crear un circulo virtuoso ya mismo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Ser o no ser...

He llegado a la conclusión de que nunca se lo que quiero, y cuando lo se no lo encuentro. Para no volverme loca recurro a la rutina; de todas formas lo mejor me ha llegado al actuar impulsivamente.

viernes, 23 de julio de 2010

Catalogando

Habemos dos clases de personas: las que escriben "kiosco" y las que escriben "quiosco". Yo pertenesco a la segunda. Consideraciones socio-patolo-psicológicas al respecto, a criterio de Ud.

domingo, 18 de julio de 2010

Instrucciones para deprimirse

Circunstancias de mi propia neurosis me llevan a plasmar la experiencia en un textito escrito al estilo de las "instrucciones" del genial Julio Cortázar. Obviamente sin pretender llegarle a los talones. Con ustedes las...

Instrucciones para deprimirse
  
En primer lugar intente hacer algo. Cualquier tarea de la que se trate, por pequeña que sea, estará bien. (En este sentido es preciso tener en cuenta que cuanta menor complejidad requiera para su realización será de mayor eficacia el método depresivo, ya que frente a trabajos elaborados se tienden a poner excusas del tipo “hice lo mejor posible”).
Ahora que ya ha establecido un objetivo elija el camino mas intrincado, inusual e innecesariamente rompecocos para alcanzarlo. Por ejemplo: para llegar a la mitad de “4” partimos de que es un número par, clasificamos a todos estos según sus posibles divisores y múltiplos, hacemos varias listas que los relacionen… Como ustedes podrán observar esto no nos lleva a nada.
Una vez que hemos conseguido “no llegar a nada” con el sistema elegido, desandamos el camino, observándolo y analizándolo detenidamente. Lo importante en este caso es darse cuenta de que podríamos haberlo hecho mejor, por un lado, y por otro de que no hay manera de recuperar el tiempo perdido ya que el resultado es desastroso.
Con esto tenemos el autoestima al punto justo. Resta agregar un poco de autocompasión, disciplina que se logra con un poco de práctica y al tiempo sale espontáneamente. Si tiene alguien cerca que sepa hacer leña del árbol caído, tanto mejor, logrará una depresión plena y satisfactoria.
Para mejores resultados siempre se puede intentar comparar la propia vida con la ajena, que con un poco de voluntad parecerá cien veces mejor el pasto del otro lado de la cerca que el propio.
De los errores se aprende... a errar mejor!

jueves, 15 de julio de 2010

Feeling good

Si, sintiéndome bien, ¿porqué no?
Feliz, tranquila, armónica con el mundo.
Puede pasar mucho, pero esto es algo que experimento ahora con mucha vehemencia, que quiero integrar a lo que soy. Me voy a seguir cabreando por cualquier cosa como siempre; voy a llorar por estupideces para después darme cuenta de lo ridícula que soy y no poder parar. Sin embargo esta sensación que hoy tengo -a pesar del frío, de los parciales y los trabajos prácticos pendientes, de las cuotas atrasadas, de todos los etcéteras mundanos y feroces- no me la quitará nada ni nadie, porque es mía, es parte de mí, de lo que soy, me constituye.
Hay una persona que es muy importante en todo esto, desde luego, que hoy también ya forma parte de mi y no dejará de hacerlo a pesar del rumbo que en un futuro tomen nuestras vidas, sea cual sea. Él sabe quién es, y los que nos conocen también. Y él es tan relevante en este sentirme-bien, no sólo por tantos momentos maravillosos que me ha brindado, sino también por ser ese Otro que todos necesitamos, e involuntariamente ayudarme día a día a verme (conocerme, percibirme,conectarme) mejor a mí misma. Porque si bien siempre vemos el mundo desde nuestro propio lugar en el, es muy difícil vernos a nosotros mismos en ese mundo. Hay multiplicidad de caminos para intentarlo (de hecho busqué muchos y no dejaré de hacerlo), pero a mí, para alcanzar a vislumbrar una ínfima parte de mí misma, me sirvió como nada estar a su lado.
Simplemente, por caminar juntos, te doy las gracias.
No me senté a escribir con la intención de que fuera tan solemne como salió, de hecho ni siquiera me senté a escribir, simplemente comencé a pulsar las letras sobre el teclado y esto fue lo que surgió. Pero si lo siento así no veo razón para no compartirlo. Hoy me siento plena; mañana no se que se me deparará, pero el recuerdo de esta plenitud seguro que va a ayudar.

viernes, 2 de julio de 2010

Receta

Los días de humedad son para escuchar a los Redondos. Sírvase de acompañarse con mates/cerveza y buen@s amig@s. Agregue sal y pimienta a gusto.

jueves, 1 de julio de 2010

Un pacto

Dos semanas.
No es la panacea de la libertad, pero que al menos sirvan de tiempo de recambio, acomodación, reflexión; regreso de la vorágine de la cotidianeidad hacia mi misma.
Al respecto de la libertad, construirla a partir de esa intimidad con el propio ser e imponerla como modo de vida, cueste lo que cueste -si no me come primero el monstruo del día a día.